Ángel de Dios
Ángeles de Dios, bajo cuya custodia me puso el señor con amorosa piedad, a mí que soy su encomendado, alúmbreme hoy, guárdenme, diríjanme y acompáñenme. Amén.

Ángeles de Dios, bajo cuya custodia me puso el señor con amorosa piedad, a mí que soy su encomendado, alúmbreme hoy, guárdenme, diríjanme y acompáñenme. Amén.
Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, danos la gracia de vivir en tu paz y en tu alegría.
Pongo mi confianza en ti, Dios de amor y poder.
Quiero recordarte tu promesa: “Cuando pidan algo en la oración crean que ya lo tienen y lo conseguirán”.
Gracias por liberarme a mí, a mi familia, a mis seres queridos, a los Mensajeros de la Paz, al Papa León XIV, y a todos los miembros de la Iglesia, de todo enemigo y protegernos de todo mal.
Cúbrenos con tu preciosísima sangre y escóndenos en tus santas llagas. Pon tus 5 llagas entre nosotros y quienes quieran hacernos mal. Te pido la protección de la salud física, síquica, emocional, interpersonal y espiritual propia y de mis familiares, mis amigos y hermanos de comunidad; protección de la casa, del trabajo, las mascotas, la economía, los vehículos y viajes, sobre toda evangelización, sobre la buena fama y nombre y buenas relaciones. Extiende y afianza las fronteras de bendición y protege los perímetros, las entradas y salidas. Gracias Virgen María por decirme: “oye y ten entendido hijo mío, el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige. No se turbe tu corazón, ni te inquiete cosa alguna. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás por ventura en mi regazo? Mamá: libéranos, protégenos, guíanos, consuélanos. Pide para nosotros el Espíritu Santo. Amén.
Jesús Divino Señor, por tu dolorosa pasión, cúbrenos con Tu Sangre Preciosísima a todos los Mensajeros de la Paz, ten piedad de nosotros y líbranos de todo mal, ahora y siempre.
El Inmaculado Corazón de la dulce Virgen María, reprenda con su fuerza Santísima a todo enemigo de Dios y de la Iglesia. Amén.
“San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Se nuestro amparo
contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios,
pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno
con él divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos
por el mundo para la perdición de las almas.”
Oh, María aurora del mundo nuevo.
Madre de los vivientes
a Ti confiamos la causa de la vida;
mira, Madre, el número inmenso de niños
a quienes se les impide nacer,
de pobres a quienes se les hace difícil vivir,
de hombres y mujeres víctimas de violencia inhumana,
de ancianos y enfermos muertos a causa de la indiferencia
o de una presunta piedad.
Haz que quienes creen en tu Hijo
sepan anunciar con firmeza y amor
a los hombres de nuestro tiempo,
el Evangelio de la vida.
Alcánzales la gracia de acogerlo
como don siempre nuevo,
la alegría de celebrarlo con gratitud
durante toda su existencia
y la valentía de testimoniarlo
con solícita constancia, para construir,
junto con todos los hombres de buena voluntad,
la civilización de la verdad y del amor,
para alabanza y gloria de Dios Creador
y amante de la vida.
Gracias mi Dios, por todas las bendiciones del mes que ya culminó.
Gracias María, Reina de la Paz, por interceder por mí y por el mundo entero.
Pongo en tu mano extendida, todas las alegrías y tristezas del mes que ha finalizado.